lunes, 20 de octubre de 2014

Walküre-Un cuchillo en las tripas (segunda parte)

Pues ya está, la segunda parte de Un cuchillo en las tripas. Sigue la investigación y como siempre quiero vuestra opinión, sed malos, es lo que quiero.

Capítulo 2

6 de agosto de 2075 
Sigue haciendo un tiempo horroroso  y casi os parece que esa edad de hielo que se echa encima del planeta sea una buena idea. Una espesa niebla industrial recubre las calles y apenas veis más allá de un palmo de narices, casi os cuesta encontrar la entrada el siniestro edificio donde residía el finado nazi al que tenéis que dar justicia. Los agentes de uniforme os reciben con una mueca de compasión profesional. Casi sorprende que los federales no se hayan apropiado del caso pero en el fondo...a nadie le importa un nazi muerto en Nueva York. Toca pringar a los siempre con esta mierda con olor a chucrut mal digerida.

Cuando el ascensor abre las compuertas en el ático os recibe una puerta blindada abierta de par en par donde hace guardia otro agente uniformado que mastica chicle y sonríe al permitirles acceder al cuarto de estar. Ahí, rodeados de símbolos del Reich y retratos de distintos líderes de Germania, hay dos alemanes muy arios sentados en sillones forrados de cuero negro y de pronunciada musculatura. Uno de ellos solloza pese a las miradas como dagas que le lanzan sus compañeros. Media docena de agentes vigilan a los testigos con las pistolas táser muy bien sujetas, sobretodo aquel que vigila un pequeño arsenal de armas cortas y escopetas que descansa en una esquina. El piso tiene tres habitaciones, dos cuartos de baño y una cocina inteligente de fabricación alemana. Las puertas son de acero, con cierres electrónicos inteligentes, uno de ellos está destrozado, como si le hubieran pegado un tiro.

Los forenses están en el cuarto de mayor tamaño, donde está al víctima. La elegancia de la estancia, madera de roble trabajada por un ebanista y acogedores muebles ¡incluida una biblioteca analógica!, se rompe con la presencia machacona y cargante de banderas, bustos y retratos nazis que hay por toda ella. El fallecido se encuentra encima de una enorme cama, desnudo y en un estado tan lamentable que los otros suicidas. Huele a sangre y madera quemada. Su ropa se encuentra plegada de forma impecable encima de la mesa.
El finado se llamaba Wolfgang Muller Kummer, tenía 31 años y era desde hacía 7 meses el agente plenipotenciario germano en la costa este de Estados Unidos.  Su piso funcionaba como oficina para las  actividades del agente, aunque no disponía de un estatus diplomático oficial. La embajada alemana en Washington no dispone, o no quiere disponer, de información sobre Muller alegando un status especial dentro de la estructura diplomática germana. Nueva York carece tradicionalmente de consulado alemán debido a las presiones de la comunidad judía de la ciudad.

La embajada
El embajador Guntër Blume no se encuentra en Washington en ese momento y su secretario, que será quien atienda a los personajes, no dará parte de su localización debido a que legalmente solo están obligados a dar esa información a agentes federales. Puedes emplear este hecho para sembrar la duda, pero en realidad Blume está de caza con varios senadores del medioeste.
El secretario, que se llama Adölf Krakauer, es un sujeto alto y de aspecto sereno que viste de forma impecable. No es particularmente amistoso y aunque está claro que está molesto por tener que hablar con los personajes intentará ocultarlo forzando su acento. Lo cierto es que no dispone de demasiada información sobre Wolfgang Muller, de hecho una tirada Media de Averiguar Intenciones podría indicar que no entiende porque se escogió a alguien tan joven como agente plenipotenciario. Si se incide en esa cuestión Krakauer se encogerá de hombros, afirmará suponer que el brillante expediente del finado (al que no podrán acceder) y los contactos de su familia pero una tirada Desafiante de Averiguar Intenciones demostrará que miente. Una breve investigación en la Malla sobre Wolfgang Muller Kummer o su familia superando una tirada Desafiante de la habilidad Computadora no aportará nada sobre la familia Muller Kummer (hay un tal Dieter Muller Kummer viviendo en Luxemburgo, pero es carnicero). Sin embargo, con un grado de éxito +2 se encontrará en la versión digital del Berliner Illustrirte Zeitung algo muy interesante, la foto de un acto de las SS en Berlín donde el reconocimiento facial ha identificado al finado, si se estudia se identificará el símbolo de la Ausland-SD en su manga izquierda.
Krakauer sostiene que los gastos del agente plenipotenciario no los costeaba la embajada sino mecenas anónimos residentes en Alemania. No tiene ni idea de donde han salido las armas, ni con quien se reunía. Sostiene que la embajada iniciará las diligencias adecuadas para averiguar de donde han podido salir. Por supuesto miente.

El cuarto
Entre todos los elementos de patriotismo germano los personajes podrán encontrar tras la pertinente investigación varios indicios de interés. En el escritorio hay un pequeño ordenador de alta gama de la casa Steinberg, el cual está protegido por una contraseña que solo podrá ser superada con una tirada Muy Difícil de Computadora. Todo el contenido está, como no, en alemán y llevará varios de completa dedicación leerlo entero. Muller redactaba informes de las reuniones y eventos a los que asistía, que no eran tan pocos como podría parecer. La mayoría consistían en almuerzos y cenas con empresarios con propiedades en la industrial Long Island, la mayoría de ellos vinculados con la industria robótica. En la última semana había visitado las instalaciones de L-Island Dinamics, propiedad del polémico industrial e ingeniero Jeremy Southman.

Si investigan a L-Island Dinamics verán que es una de las empresas punteras de la costa este, con varios contratos con empresas de seguridad privadas como Dark River, y que si no ha conseguido lucrarse con contratos federales u militares ha sido a causa de su controvertido dueño y gurú. Jeremy Southman de 42 años y nacido en el exclusivo barrio de Studio City (L.A) ha declarado ante el Congreso sobre la necesidad de iniciar relaciones cordiales y de amistad con Alemania con tal de afrontar la amenaza del comunismo. Así mismo ha financiado grupos juveniles de ideología nazi y a varios partidos de ideología nacional-socialista, todos ellos ilegalizados en base a la Ley Patriótica de Seguridad de 1999. Southman ha sido el organizador de numerosas charlas y coloquios de carácter provocador en los que abogaba la transformación de la Unión bajo los ideales del nacional-socialismo. Todo ello le ha granjeado gran cantidad de enemigos dentro del país, ha sufrido más de un boicto e incluso un intento de asesinato, y una relación muy beneficiosa con los gobiernos Europeos y el argentino. Con todo, Jeremy Southman es considerado un empresario ejemplar y goza de una enorme popularidad entre sus trabajadores debido a las estupendas condiciones que disfrutan. Es posible concertar una visita a la fábrica para esa misma tarde.

Así mismo hay varios libros en inglés en la memoria del ordenador. Son libros de investigación de un tal Lucius Moulder. Un historiador especializado en la Segunda Guerra Mundial y el periodo inmediatamente posterior al conflicto. Investigar al señor Moulder llevará varias horas. Es canadiense, residente en Nueva York y ha publicado artículos en distintas publicaciones, algunas de ellas vinculadas a movimientos de la conspiración. En varios de aquellos escritos ha afirmado que existen pruebas de matanzas étnicas a nivel en el territorio ocupado por los alemanes, matanzas que han sido escondidas por el gobierno del Reich. Los académicos, no solo alemanes, han rechazado las teorías de Moulder y las han tachado de patrañas, pese a las contumaces afirmaciones del canadiense relativas a la existencia de pruebas.
Si llaman a su casa en Chelsea (en la calle 24 con la novena avenida)...nadie responderá. Si investigan esta vía no darán con nada, según el portero se fue de viaje hace ocho días. Llamó a un taxi para Moulder para que lo llevase al Aeropuerto Internacional Henry Ford, si lo comprueban jamás llegó a embarcar. Aquello sucedió entre las 13:15 y las 14:00 del 30 de julio.

Pagos
Es imposible conocer los movimientos bancarios de  Wolfgang Muller debido a la naturaleza opaca de sus cuentas. Si revisan su ropa descubrirán el recibo de un viaje en taxi a Chelsea, paró en la calle 24 con la novena avenida, donde hay un famoso restaurante alemán. Si lo comprueban descubrirán que Wolfgang comió ahí el 30 de julio. Entró a las 13:01 y no se fue hasta las 16:00, estuvo cantando con los parroquianos. Afirmarán desconocer la afiliación política de Muller y se sorprenderán si se menciona su pertenencia a las SS.

Los guardias
Wolfgang Muller compartía el piso con dos ciudadanos alemanes con visado en regla y fornidos como ellos solos. Son "agentes autónomos de seguridad" contratados para trabajar en la misión diplomática neoyorquina.

El mayor de ellos es Maxmillian Frei, de 47 años y residente en Nueva York desde hace casi cinco años. Sus tatuajes lo identifican como un veterano de las guerras africanas. Su brazo izquierdo presenta desgarros que dejan al aire su naturaleza biónica ,no tiene permiso para conservarlo en Estados Unidos. Habla mal el inglés y se muestra hosco. Frei cree que Muller ha perdido la cordura debido a las corrupción americana, afirma que hacía escapadas sin informarles y que sospechaba que consumía drogas. Llevaba varios días sin salir de su habitación. Cuando a las 4 de la madrugada comenzó a gritar como un poseso lo que Frei considera “obscenidades” intentó abrir la puerta, y al estar bloqueada optó por la vía rápida. De ahí el desgarro. Si se le presione para que describa los gritos de Muller, Maxmillian Frei se limitará a decir que ningún miembro de las SS podría ingresar en el cuerpo si presentase las impurezas que afirmaba poseer. Locuras, drogas. Tendría que haber actuado.
Su compañero es Adolf Kittel, de 19 años. Apenas llevaba viviendo en Nueva York medio año y parece encontrarse muy perturbado. Cuando le interroguen se esforzará por dejar de llorar, sin mucho éxito, e intentará mostrar fortaleza ante unos americanos. Kittel defenderá a “Wolf”ante las acusaciones de Frei; según él el fallecido no consumía drogas, ni siquiera alcohol o carne. Kittel contará lo mismo que su compañero, aunque añadirá que llevaba nervioso y dormía mal desde hacía varios días, desde su última visita a Long Island. Aunque no había pasado nada extraño aquel día, salvo un incidente bastante humorístico que recordará con tristeza. Su Persolink recibió un golpe en la fábrica propinado por un androide experimental y algo torpón, tras lo cual empezó a proyectar en bucle un clip muy gracioso de los dibujos animados favoritos de su amigo. Southman mandó a sus informáticos arreglar el aparato, el cual ha ardido en la hoguera.

Si se les pregunta por las armas se limitarán a decir que eran por “seguridad”. Por supuesto no tienen permiso de tenencia y son ilegales.

El cuerpo
Wolfgang Muller está en el mismo estado que los otros suicidas, con dos salvedades. El cuerpo no está desnudo del todo pues porta un uniforme abierto y desgarrado de las SS, y  el cuchillo empleado no es uno oxidado y roñoso, sino uno de las Schutzstaffel. La autopsia revelaría que el finado llevaba una vida sanísima...pero por desgracia esta no podrá ser efectuada hasta que el juez lo permita dada la particular naturaleza del finado.
De momento solo pueden mover el cuerpo a la comisaría y ponerlo en frío para que no se pudra..de ahí pasamos al capítulo 3 de nuestra historia.

domingo, 19 de octubre de 2014

jueves, 16 de octubre de 2014

Todos a leer: Como divertirse con Minecraft para siempre



Mololo, ese simio anaranjado que sale, o debería salir, en toda película molona rodada durante este siglo ha escrito usando de testaferro al Cheve un libro sobre empezar en Minecraft sin masticarte nada y dejandote vía libre para descubrir las cosicas que el juego tiene. O mejor, para los veteranos podamos darle una vuelta de tuerca al juego.

domingo, 12 de octubre de 2014

No jodas al tabernero

Siempre he pensado y dicho que los taberneros de los mundos fantásticos son los tipos más duros, con más recursos y valientes que uno pueda encontrar en esos parques de atracciones de la épica. Consideremos por un momento a que se dedican. Venden alcohol a guerreros capaces de trinchar enemigos de lado a lado de un movimiento, magos capaces de lanzar bolas de fuego (en un mundo donde el 90% de las construcciones están hechas de madera) y exploradores que son acompañados por osos u panteras ¡y les cobran por ello! Eso son cojones señores, y no los que hacen falta para encarar un dragón armado con una tranquilizadora Maza +3 Azote de Plantas.

Trabajar en un bar en el mundo real ya es de por sí una actividad sacrificada afrontando clientes jetas, borrachos agresivos, tipos que se ponen brasas con las clientas (por no decir que se comportan como gorrinos que piden a gritos que sea San Martín), destrozos eventuales producidos por sustancias de dentro o de fuera nuestro establecimiento, vomitonas, lidian con impuestos municipales y medidas del PP, clientes ébrios que hacen el mongo con sus móviles hasta que caen al suelo, pijos que te vienen pidiendo gintonics de pepino con morcilla espolvoreada, heavys de 40 años y otros que no tienen en el pelo que cantan canciones como si fueran hipopótamos con ardores y baños atascados...hacerlo en un mundo donde existen los dragones, los monjes, mutantes con ácido sulfúrico en las tripas, alquimistas que beben mientras portan sus inestables compuestos, chantajes de gremios de asesinos, elfos con palos en el culo, enanos que tras 50 cervezas aún no han terminado de cantar sobre oro y agravios, seres que pactan con infiernos y abismos varios o súcubos e incubos con ganas de joder ya tiene que ser la puta risa. Maníaca. Del Joker.

Imaginaros que vuestra clientela la componen de tanto en tanto gente como Minsc (un psicópata que habla con su hamster y que puede hacerte explotar los ojos de un puñetazo como le siente mal el alcoholazo de garrafón que tienes, Kitiara Uth Matar (señores, que apellido más alagüeyo) ¡la típica clienta que como se le cruce un cable te corta la cebolleta sin pestañear dos veces! y como no, nuestro "querido" Drizzt y sus potenciales charlas emomoñeras delante de un vaso vacío durante horas...y que aún así seguís abriendo las puertas de vuestro establecimiento. Vale, hay que comer pero eso es cuajo, eso son bemoles.

Recordad también que los cojones de los taberneros son tan grandes que pueden poner un cartel que ponga "Magia No" y luego hacerlo respetar. Ellos, los posaderos con sus manteles llenos de alcohol y rodeados de árboles muertos y procesados en forma de tablón les dicen a esos arrogantes practicantes de las artes arcanas que se metan sus bolas de fuego en el libro de conjuros de cuero que guardan en la parte trasera de su pantalón empezando por la O ciega...y que tienen que sacarlos a rastras de sus tabernas si se les ocurre no respetar la sacrosanta regla. O mejor aún, ponen carteles tipo "Orcos No" en reinos de fantasía llenos de semiorcos susceptibles con su aspecto porque aún no han podido besar una chica ni pagando , y que recuerdan como en su pueblo le disparaban ballestazos al confundirle con un jabalí solo por tener colmillos inferiores largos como apéndices laborales de Nacho Vidal. Semiorcos que portan enormes hachas y que a menudo son bárbaros.

Si señores, los taberneros son tipos duros. Como espetecs de 40 años lamidos por medusas que los usaban para otras labores (masajearse la espalda, guarros). Por eso cuando yo dirijo los sufridos taberneros suelen ser antiguos héroes que han decidido asumir la pesada carga de proporcionar el preciado alcohol y las necesarias patatas picantes de Otis a esa horda de bárbaros forrados de niveles que así lo quieren. Taberneros que ponen a la vista su hacha +5 Flamígera ,mientras esconden a la vista de todos su espada vorpalina, para que todos sepan que entre los muros de sus hogares las reglas se han de respetar. Creo que hay un señor barbudo que escribe libros sobre los motes del cierzo que piensa como yo. O mejor dicho, como pensaba.

Creo que he cometido un error, creo que es una idea mucho más atractiva que sean hombres corrientes que afrontan con los dientes apretados y los intestinos limpios a esa hueste ansiosa de una resaca que entra como elefantes en una chatarrería. Si en la edad media y moderna los habitantes pedían consejo al herrero, por en su universo mental el depositario de las mejores virtudes, en la fantasía comercial los herreros piden consejo a los taberneros. Eso si que es putamente épico.

Así que portaros y recordad que las propinas no son obligatorias, pero si agradecidas.




sábado, 11 de octubre de 2014

Cromcast: Leyenda de los Cinco Anillos



Oye chacho, que a Crom no le mola este juego ambientado en un Imperio Esmeralda, que es más que nada una casa de putas sin sentido, y donde los clanes de vampiro travestidos en clanes japoneses temáticos que se odian, putean y hacen papiroflexia mientras toman té. También hay orcos y una muralla que protege el Imperio un Sauron Dios del Caós que tiene trasgos con katanas...ah, y magistrados esmeraldas.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Walküre-Un cuchillo en las tripas (primera parte)

Cuando escribo que quiero publicar siempre hago lo mismo, lo pongo en el blog como manera de esforzarme a seguir y, que coño, recibir algo de feedback. Esta aventura de muertes macabras y conspiraciones se debe a una partida jugada con los muchachos y muchachas de Colectivo 9. A ver que os parece.



Resumen
Los personajes de Un cuchillo en las tripas son agentes de homicidios de la comisaría numero cuatro de Nueva York, situada en la primera avenida de la ciudad en la esquina con la calle 52, que investigan una serie de misteriosos suicidios. Misteriosos porque los tres suicidas lo han hecho con el mismo brutal y sangriento ritual, sin tener relación alguna. Empezarán la aventura en el escenario del tercer suicidio, situado justo enfrente de Truman Plaza...y dos días después serán avisados del descubrimiento del cuarto cuerpo. Un nazi en misión diplomática autorizada. El gobernador comienza a presionar al comisario, y este a sus agentes.
Y mientras esto sucede una oscura conspiración se retuerce. Como una anaconda. Alrededor del cuello del asesino y los policías.

¿Que está pasando?
Dos hombres y una mujer han aparecido muertos en sus domicilios, repartidos por todo Nueva York. Serían solo tres suicidios más de los tantos que semanalmente tienen lugar en la urbe, si no fuera porque todos aparecieron muertos con un tosco cuchillo oxidado perforándoles las tripas...y horribles mutilaciones faciales. No existe relación entre ninguno de los fallecidos, salvo sus muertes y su nacionalidad estadounidense. Eso será hasta el descubrimiento del cuarto fallecido... nada menos que el agente plenipotenciario del Reich. Esto provocará una tormenta diplomática y un aumento de la presión sobre los agentes. Y tal vez algo más...
¿Que está sucediendo? Los cuatro finados forman parte de un grupo secreto, clandestino y no oficial vinculado al Inland-SD llamado Geheimnis, cuya función desde hace más de un siglo es mantener los horrores cometidos por el Reich en secreto. Los Hüter der Geheimnisse (Guardianes de Secretos) llevan 130 años robando, chantajeando (no demasiado a menudo, por cierto) y matando con tal de eliminar toda prueba, testigo o investigador entrometido. Los miembros del  Geheimnis solo son conocidos por sus jefes de célula, que tienen prohibido mantener registro alguno sobre sus compañeros de conspiración. Por desgracia para los “suicidas” su jefe, Herman Kohl no ha sido diligente respetando esta importante regla, y hace meses sus archivos sufrieron la visita de un hacker de Masada llamado Arón Edelstein. Ante la imposibilidad de obtener documentación incriminatoria que lanzar a la Malla el sádico Arón ha optado por sembrar el miedo entre los Hüter der Geheimnisse... obligando a los conspiradores a quitarse la vida de forma horrenda.
¿Como? Aprovechando el Persolink de sus víctimas, en los que ha introducido una subrutina capaz que introduce imágenes y mensajes de forma subliminal capaces de generar un brote psicótico y comportamiento suicida en la víctima...además de instar a la víctima a suicidarse con un ritual muy concreto. Arón escribió el código de esa subrutina hace años, y lo ha ido mejorando con el tiempo, y ya ha sido empleada otras dos veces en el pasado. La última vez hace 5 años.
Por desgracia para él y los agentes de homicidios encargados de trabajar en el caso su éxito ha sido enorme. Kohl ha movido los hilos y ha logrado hacer entrar en los Estados Unidos un pequeño operativo con el fin de suprimir las pruebas y testigos que pongan en peligro la centenaria conspiración. Con plomo. Y a hierro.

Capítulo I
4 de agosto
Hace un calor de mil demonios y no para de llover. La humedad es pesada, pegajosa e incomoda como un baño en mermelada.
Los personajes están en un pequeño loft situado en la primera avenida, con vistas al East River y la industrial Long Island, cuyas altas colmenas apenas se ven debido a la contaminación. Tienen en sus manos los resúmenes de los otros dos casos, a los forenses revoloteando por la escena y el sabor de la bilis en la boca. El loft está decorado con un buen gusto digno de mención, con todas las piezas de tecnología integradas en el conjunto y apenas visibles.  Las enormes ventanas del domicilio forman las paredes que dan a la calle 52 y la avenida, proporcionando una amplitud asombrosa. El cuarto de baño, donde la víctima se ha quitado la vida, está en el centro del loft, oculto tras 4 paneles de cristal inteligente que forman un falso pilar. El metálico olor a muerte es penetrante...y se mezcla con el de los ligeros ambientadores imitación a pino del lugar y el de las flores de verdad.
La víctima es una mujer de 45 años, afroamericana y en buena forma. En su carnet de periodista pone que se llama Rachel Freeman y trabaja para The Old New Yorker, la publicación semanal (digital, claro está) más leída por los liberales a la antigua usanza de la ciudad. Unas llamadas a la revista y a la comisaría permitirá a los personajes conocer los siguientes datos sobre la víctima:

La revista.


Era maquetadora, habiendo ganado varios premios por su buen hacer, y verificadora. Llevaba seis días de vacaciones, aprovechando unos días libres pendientes para descansar y recuperarse de una temporada particularmente dura. Como el resto de sus compañeros de profesión la señorita Freeman trabajaba desde casa y no realizaba trabajos como freelance teniendo un contrato, muy bien pagado, de exclusividad con The Old New Yorker. Llevaba trabajando 11 años para la empresa, tras ganarse un buen nombre en distintas publicaciones menores, desde revistas serias de investigación histórica a otras más amarillistas, a lo largo de la costa este. Era muy cordial con los trabajadores de la empresa, como demostrará una rápida lectura de sus correos (previa autorización judicial, claro). Nunca tuvo un retraso.

La comisaría
Sin implantes registrados ni a la vista. Soltera. La señorita Freeman carece de antecedentes y su relación con el fisco parece en regla. Sin licencia de armas. Para acceder a su saldo y movimientos bancarios habrá que esperar a recibir la autorización. Cuando llegue no se verá nada raro en las últimas semanas ¿lo más destacable? El arreglo de su Persolink (un Brown Pro Serie VIII) cobrado en el la Brown Store de la quinta avenida (400 dolares) hará un mes y medio, unos depresivos muy fuertes con receta y varios libros en distintos idiomas (alemán, francés, español). Son libros de historia de reciente publicación de pequeñas editoriales de todo el globo. Así mismo y desde hace más de 20 años la señorita Freeman acudía a psiquiatras para tratarse de una depresión crónica (provocada por la perdida de su condición de aria).

Cuando indaguen sobre su pasado descubrirán al cabo de unos días que no hay apenas información sobre Rachel Freeman antes del inicio de su vida profesional en una publicación digital ya desaparecida de Chicago. Algo que no sería tan raro si no fuera porque tampoco se encuentra nada sobre sus padres, ni una compra de videojuegos, ni una multa, ni una hipoteca, nada. Como si hasta entonces fuera un fantasma. Tal vez se deba a que sus padres fuesen convictos, tal vez se cambiase de nombre. Su título universitario es falso, lo mismo que su master, pero está claro que sabía que lo se hacía. Rachel Freeman es un misterio.

NOTA: lo que sucede es que Rachel Freeman es la identidad construida por la Geheimnis para infiltrarla como una afroamericana en los distintos medios sospechosos de recibir informaciones “delicadas” para el Reich. Hasta lo 18 años era una cultivada y aria muchacha de Nebraska llamada Kateryne Lenz, criada y formada para cumplir su función para Geheiminis. No fue soltada al mundo con su nueva faz hasta los 20, con la cirugía y los trasplantes totalmente hechos funcionales.

El cuerpo 
Rachel Freeman se encuentra desnuda en el suelo con sus tripas desparramadas en el suelo de azulejos blancos, negros y ahora rojo oscuro  del coqueto cuarto de baño. Ha mutilado su rostro con el cuchillo que aún conserva en sus frías manos, las cuales están quemadas hasta casi dejar ver el hueso. Sus párpados han sido extraídos, lo mismo que sus labios, lo cual se compagina con el largo corte que nace en la unión de los labios y que se prolonga hasta casi las orejas...para producir una sonrisa repugnante. El cuerpo presenta cortes superficiales en brazos y piernas.

El abdomen está abierto, con un enorme corte en forma de cruz griega del que salen como repugnantes gusanos las entrañas de la “suicida”. La sangre, comida a medio digerir (¿eso son champiñones?) y otros fluidos menos nobles bañan el suelo, mezclándose con los recios cabellos que Freeman se ha afeitado con el cuchillo, cortándose durante el proceso. El cuchillo es viejo, comprado sin duda en una brocante a juzgar de la capa de roña y óxido que tiene el filo. Imposible de rastrear. Exactamente igual que en los otros dos casos.

La autopsia revelará que la fallecida había consumido grandes cantidades de calmantes durante los últimos días. Junto a unos depresivos mezclados con alcohol. Aquello es  nuevo.

El loft
La fallecida era una mujer con buen gusto y con pocas posesiones materiales, especialmente viviendo en el corazón del mundo capitalista. Sobre su cama, la cual está revuelta y hiede a sudor, está su ordenador portátil (un elegante Brown de formas orgánicas) con un teclado holográfico de última generación. Si se enciende y se intenta utilizar cualquier personaje con un nivel de habilidad 2 en Computadora se percatará automáticamente de que la configuración del teclado es la QWERTZU, propia del mundo germano, y no la QWERTY más anglosajona. Aunque todos los documentos del ordenador están escritos en un perfecto inglés americano. ..bueno, no todos. Hay un  archivo escondido y que solo se podrá localizar mediante una tirada Muy Difícil de Computadora. Son una serie de entradas escritas hace varios días...en un no menos perfecto alemán. En esos documentos la autora, que no se da nombre en ningún momento, habla del profundo desprecio que siente hacia ella por ya no ser ella y haber dejado que la convenciesen para que se traicionase así misma.

La cocina es pequeña pero bien equipada, intentando imitar el acogedor estilo de una cocina rural europea de finales el XIX y ocultando dentro de la madera los elementos más modernos que saldrán al aire con un leve roce en los grabados de la mesa principal. Los cuchillos se encuentran perfectamente alineados en una plancha vertical  magnetizada. No falta ninguno. Por su lado, la nevera está vacía y los alimentos se pudren...en el suelo de la cocina. Una análisis forense indicará que fueron comido crudos y a dentelladas.

El suelo, las paredes y los cristales del loft son de material aislante, que en la zona central de la estancia se ha fundido debido a la hoguera que la suicida hizo antes de matarse. El plástico, el silicio y el material del suelo se han mezclado en una retorcida amalgama negra de la que nada se puede sacar.

¿Que sabe el vecino?
Rachel Freeman era conocida y apreciada, algo muy inusual en la árida gran ciudad, por su vecino, un polaco veterano de guerra llamado Prawo Mlyn que parece ser todo canas y barba. Fue este caballero quien oyó alaridos, que dado el aislamiento de las paredes da buena fe de la potencia de los gritos proferidos por la fallecida, a medianoche, aunque cesaron antes de que fueran las 00:05. Lo más preocupante era que su vecina llevaba varios días sin salir de casa, ni siquiera para pasear por Central Park como era su costumbre “para que no se le ensanchase el culo, ya sabe como son las mujeres a esa edad”. A la mañana llamó a la puerta a su vecina para ver que tal estaba, y al oler a quemado se preocupó, llamando a la policía a las 07:14. Para Mlyn su vecina era una mujer excepcional. Educada y trabajadora que no daba el más mínimo problema, al contrario. Visiblemente afectado por su fallecimiento dirá que la echará de menos.

¿Y los otros casos?
El primer suicida se quitó la vida el 15 de julio. Era Philip Ciampi, un fontanero italiano del Midtown que fue encontrado aún vivo por sus vecinos, hartos de sus gritos. Ciampi era perfectamente normal, muy conocido en su barrio por sus acciones solidarias y con un pasado impecable. Se había mudado desde Chicago hacía 5 años y dirigía personalmente una empresa de fontanería 24horas que operaba en toda Nueva York. En su casa no se encontraron ni libros ni ordenadores de ningún tipo, que presuntamente fueron incinerados en la hoguera que casi quema su piso. Ciampi acababa de comprarse toda una nueva instalación electrónica aprovechando los ahorros de los últimos años...pero todo ardió debido a su hoguera.

El segundo era James Reber, un casi anciano técnico de  limpieza que llevaba trabajando para una conocida empresa del sector desde hacía casi 12 años, habiendo recorrido prácticamente todas las demás a lo largo de casi 40 años, incluyendo algunas con contratos municipales. Reber era viudo desde hacía 30 años y no se le conocían relaciones. Su cuerpo llevaba varios días en el sótano en el que vivía cuando fue descubierto por su casero, que quería averiguar de donde venía aquella peste. Sus movimientos bancarios eran aburridos e incluso un poco infantiles. En los últimos meses se había descargado alrededor de 90 aplicaciones para su Persolink (un Ego R-Volution) incluyendo juegos (como el mítico Shadows of Marvalar) y películas de todo tipo.

Ninguno de los dos se conocía ni se movían en entornos relacionados. Lo más parecido a una relación es que Reber vivía a pocas manzanas avenida arriba del loft  Ni siquiera habían coincidido a lo largo de sus vidas laborales. Fue entonces cuando la prensa se hizo eco del extraño caso de los suicidas de la cruz en el pecho, aunque se abriesen el estomago, y el caso pasó a homicidios.

Vaya, otro suicida ¡atchung!
Pasados varios días el comisario les hará llamar a su despacho. Ha aparecido otro cuerpo,  pero esta vez no es un ciudadano estadounidense...sino alemán. El agente plenipotenciario del Reich en Nueva York. El comisario está de los nervios y de un humor de perros. Los mandará a la escena del crimen diciendo entre dientes algo así como “la alcaldesa me está mordiendo los cojones”. Cuando salgan de la comisaria una horda de fotógrafos y reporteros de todo tipo se les echará encima como pirañas, siendo las peores dentelladas las que lancen los que trabajen para el The Old New Yorker.

martes, 7 de octubre de 2014

Consejos para sobrevivir al Apocalipsis Ébola Anamatil



Este vídeo es una sobra de pésimo humor.
Que no cunda el pánico.
Haga caso a su doctorsito...y vaya haciendo las maletas.