jueves, 3 de enero de 2013

La Puerta de Ishtar: Eperi-Gishurtum


Un nuevo Igigu y ritual para La Puerta de Ishtar, tengo que empezar a diversificar lo que cuelgo.


En Akkad solo hay un inmortal y es Sargón, y el Alquimista no comparte su secreto con nadie, sus esposas mueren y se convierten en polvo, sus hijos envejecen ante su mirada y luego sus nietos...No importan las súplicas, Sargón calla y la vejez azota a los orgullosos awilu hasta dejarlos convertidos en ancianos agónicos. Más allá espera Irkalla, un destino poco apetecible para la mayoría.
Pero Eperi-Gishurtum ofrece a los pocos locos capaces de desentrañar los secretos de su culto una opción, para unos cuantos brujos, apenas media docena por generación, que comprenden que Eperi-Gishurtum es algo más que el Igigu de las cenizas y el polvo de los sacrificios. Eperi-Gishurtum ofrece la inmortalidad, pero lo que muchos ignoran es el precio.
Solo existe un templo dedicado al Caminante de los Restos, el Bebedor de Olivos, el Niño Viejo, y está en Nippur. Pequeño, discreto y ciertamente poco espectacular, el hogar de Eperi-Gishurtum está apenas atendido por unos pocos esclavos que sirven a unos viejos  awilu que elevan suplicas a Eperi-Gishurtum para que les proporcione la oportunidad de seguir viviendo. Pero en los niveles inferiores del templo, ocultos tras doce macizas puertas de bronce, viven aquellos que consiguieron el trato, quizás una veintena de brujos, y que ahora dedican décadas interminables a otras súplicas, pidiendo dar marcha atrás.
Si un aventurero particularmente atrevido consiguiese abrir las puertas y superar a los 6 guardianes wardu, que el mismo Sargón proporciona al templo, encontraría que el aire solo hay gemidos de dolor y palabras apenas susurradas que surgen de los labios de brujos cuyos rostros transmiten una agonía sin fin, mirando con un único ojo sano a un rincón en el que se acumula el polvo. Si ese aventurero iluminase sus cuerpos yacentes vería que están retorcidos como ramas de olivo.
Inmóviles para siempre, piden a Eperi-Gishurtum que les devuelva la mortalidad. Incapaces como son de quitarse a ellos mismos la vida esperan que entonces la muerte les venga de manera natural.
Y en la mayor de las salas la estatua del Igigu, una pequeña y fea escultura de pequeño tamaño, de largos dedos y nulos rasgos, parece burlarse de todos ellos con un silencio muy locuaz.




Gran regalo de Eperi-Gishurtum 
Nivel: Brujería 3

Efecto: el brujo que realice este conjuro verá como del mismo aire surge una figura del tamaño de un niño awilu, esquelética y con 3 largos dedos en cada mano, que camina lentamente sobre dos piernecillas que parecen estar juntas dejando tras cada pisada una huella de polvo que se mantiene en el aire. A cada pisada que dé el cabello del brujo se volverá cada vez más gris, luego blanco...siendo un débil anciano la que le han robado toda la vitalidad en apenas un minuto, pudiendo morir incluso de vejez durante la espera. Si sigue vivo Eperi-Gishurtum le tocará con una de sus artríticas manos, segundos después la columna vertebral del brujo se retorcerá de un modo imposible y espantoso dejando su cuerpo roto para siempre, produciéndole un dolor enloquecedor. Después de esto Eperi-Gishurtum  se irá provocando un aborto letal a la mujer embarazada más cercana del lugar de la invocación, dentro de su vientre solo habrá cenizas.
El brujo no envejecerá nunca, pero tampoco podrá moverse ni intentar quitarse la vida de forma voluntaria, ni siquiera ordenar a otros que lo hagan. Si lo hace el receptor solo escuchará balbuceos de viejo, si se hace la petición por escrito nada de lo que escriba tendrá sentido.
Pero se sabe que al menos un brujo consiguió llevar a cabo un maquiavélico plan que culminó con su muerte.

Lanzamiento: la primera noche del año, el brujo deberá reunir a 3 awilu de cualquier sexo, pero los tres del mismo, que deberán ser ser familia (hijo, padre y abuelo) y llevarlos a una sala oscura iluminada a duras penas. Deberá matar al menor de los 3 sacrificios ahogándolo con arena, desollar su cuerpo y fabricar él solo una soga, cosa que lleva un día entero. A la siguiente noche asfixiará con esa soga al más anciano y extraerle todas las costillas de su cuerpo, fabricando con ellas 24 punzones, cosa que le llevará todo un día. Finalmente deberá realizar 24 dolorosas heridas en el cuerpo del sacrificio restante, pudiendo ser solo letal la última herida que se realizará atravesando el corazón con un solo un brutal golpe.
Si todo ha salido bien, Eperi-Gishurtum aparecerá instantes después. Sino, el brujo se convertirá en una estatua de sal.

Aprendizaje: Eperi-Gishurtum  manda sueños a quienes le ofrezcan muchos y muy caros sacrificios con pistas sobre donde encontrar las tabillas que cuentan el ritual y explican que proporciona la inmortalidad, pero callando todos los detalles más horrible del mismo. Solo realizando sacrificios cada vez más ostentosos y espectaculares,
Estas nunca se encuentran en lugares accesibles, a menudo hay que viajar a zonas peligrosas y prohibidas, y una vez que se leen se convierten en polvo, dejando tuerto de un ojo al lector. La tabilla reaparecerá en otro lugar igual de espantoso pasado un año.

3 comentarios:

  1. XDDDD Momento de desviación profesional (además ahora ando estudiando historia del arte)
    La cabeza del principio se trata de una representación de Sargón o de Naram-Sim, del periodo Acadio. Se trata de una pieza en bronce de unos 40cm de alto. Vwmos como lleva la típica barba ritual, con la peculiaridad de que a media altura cambia el tipo de peinado. Los ojos estaban hechos en lapislázuli, pero han sido arrancados debido al saqueo. Se encuentra en el museo de Bagdad.

    La segunda imagen está mal, los Zigurat mesopotámicos tenían 3 escaleras: dos laterales y una frontal, que llevaban hasta el tercer nivel XP

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